Activismo, archivo y fotografía feminista // Rosa chillante: entrevista
Rosa Chillante es un proyecto coordinado por Greta Rico, fotógrafa documental y periodista, y Carol Espíndola, fotógrafa y pedagoga. Surgió en 2024 como un laboratorio de fotografía feminista y, en 2025, dio origen al primer archivo de fotografía feminista en México, que reúne diversas prácticas y lenguajes fotográficos, entre ellos el fotoperiodismo, la fotografía artística, el fotocollage, la fotografía construida y la fotografía documental. En 2026, el proyecto presenta la tercera edición del Laboratorio Experimental de Fotografía Feminista. Conversamos con Greta y Carol sobre los orígenes, alcances y perspectivas de este proyecto, y esto fue lo que nos contaron.
Edgar Rivas: ¿Cuál fue el detonante específico que las llevó a fundar Rosa Chillante?
Rosa Chillante: Consideramos que fue una necesidad personal que cada una venía sintiendo desde su propio espacio de creación y lugar en el mundo (Greta radica y es originaria de la Ciudad de México y Carol de Tlaxcala), y al comenzar a estar en contacto a través de las redes y en espacios expositivos o de conversación, nos dimos cuenta que nos unía la fotografía feminista y queríamos hacer algo con ello, algo no solo para nosotras, si no colectivo, público, acciones concretas. Después de varias pláticas y compartir ideas, surge la idea de hacer el laboratorio experimental de fotografía feminista, un año después viene la idea del Primer Archivo de Fotografía Feminista en México.
ER: El laboratorio es un espacio horizontal que utiliza pedagogías feministas y educación popular: ¿cómo se traduce esta metodología en la práctica diaria de los talleres y mentorías?
RCH: Las pedagogías feministas y populares rompen con las lógicas jerárquicas de la educación tradicional donde las estudiantes solo reciben información y nada es cuestionable. En el laboratorio buscamos cuestionarlo todo. Por ejemplo, cuestionamos cómo ha sido construida la historia del arte y de la fotografía desde el punto de vista patriarcal, desde la historia de los fotógrafos hombres mayormente. Se toman como referentes a las mujeres creadoras, tanto en la historia como en el presente. El aprendizaje parte del cuerpo, la biografía y las propias experiencias de vida son muy importantes como detonadores de la obra la historia personal y los sentires, las tomamos como fuentes válidas y primarias de saber, más allá de las técnicas fotográficas o artísticas académicas. Otra característica relacionada con esta pregunta tiene que ver con la creación de espacios pedagógicos desde la horizontalidad en espacios seguros para propiciar la toma de conciencia feminista con las asistentes.

ER: ¿Cómo se define la fotografía feminista para los fines de su archivo y convocatoria? ¿Qué criterios específicos se utilizan para seleccionar las obras que lo integrarán?
RCH: Desde Rosa Chillante, hemos reflexionado mucho sobre esto en los últimos años y lo caracterizamos de la siguiente manera: como una creación fotográfica con una función política, que coloca la experiencia de las mujeres fotógrafas al centro de sus temáticas. Como movimiento busca transformar las condiciones en que las mujeres y las mujeres fotógrafas (historiadoras, curadoras, directoras de museos, coleccionistas, etc.) se desenvuelven dentro del ecosistema del arte y la fotografía.
El criterio principal para la selección del archivo fue que su planteamiento sea de forma directa y consciente feminista, posteriormente buscamos que fuera lo más representativo a nivel nacional, es decir, que incluyera fotografías de la mayor diversidad de estados posibles, donde además se construyeran puentes generacionales entre diferentes fotógrafas, y géneros fotográficos; también nos apoyamos de dos juradas para lograr la selección final de 25 imágenes, Mayra Mendoza, historiadora especializada en fotografía y Mónica Mayer pionera del arte feminista en México.
ER: ¿Cómo ha sido la experiencia de entablar este diálogo intergeneracional con la obra y la figura de Mónica Mayer? ¿De qué manera su legado ha influido en la concepción y el desarrollo de su proyecto?
RCH: Poder entablar ese diálogo es parte del reconocimiento que hacemos a su trayectoria. Sabemos que quienes estuvieron antes que nosotras merecen ese reconocimiento y nos honra poder compartir un presente también. Conocer su obra, sus acciones, su activismo, nos impulsa para realizar nuestra propia obra personal y nuestras propuestas como Rosa Chillante. Nuestro propio nombre es un homenaje a todo ello.
ER: El archivo ha sido donado a la Fototeca Nacional del INAH. ¿Qué significado tiene para el proyecto este reconocimiento institucional y la entrega del archivo a un organismo de la talla del INAH?
RCH: Para nosotras llevar el Primer Archivo de Fotografía Feminista en México a la Fototeca Nacional, era una forma de irrumpir de forma simbólica en la historia de la fotografía; y hacer evidente que era necesaria esa acción, porque faltaba comenzar a escribir esa parte de la historia. Afortunadamente contamos con el buen recibimiento de la Fototeca y pudimos hacerlo desde la formalidad.

ER: ¿Qué estrategias han desarrollado para sostener el laboratorio, el archivo y las convocatorias en el tiempo?
RCH: La autogestión. El laboratorio tiene un costo, pero también ofrecemos becas a madres y mujeres de la periferia. También otorgamos un pago a nuestras invitadas al laboratorio porque es lo justo. Buscamos patrocinios y hemos aplicado a convocatorias para sostener el laboratorio, aunque por el momento no hemos resultado beneficiadas, pero sabemos que hay que aplicar para lograrlo. Estamos realizando curadurías, escribimos y pensamos proyectos conjuntos que nos permitan obtener recursos para nuestro sostenimiento.
ER: ¿Cuál es su visión a largo plazo para «Rosa Chillante»?, ¿cómo imaginan la evolución del proyecto como plataforma de investigación, curación y activación de la memoria fotográfica feminista en México?
RCH: Estamos muy entusiasmadas con ir creando poco a poco una especie de red de fotógrafas que hacen fotografía feminista, que ya la hacían, pero ahora se permiten nombrarla, porque aún en el presente, existen ciertos espacios de censura o donde es mal visto; o que no la hacían de forma consciente pero el feminismo las ha ido llevando hacia la creación fotográfica. Además, es una red nacional, porque al realizar el laboratorio en modalidad virtual se amplía el espacio formativo, las conexiones entre mujeres, la diversidad de experiencias. Es muy enriquecedor en ese sentido. Eso, dentro del laboratorio, pero también con la creación del archivo, nos emociona saber que se convierte en un espacio de investigación abierto al público, a las estudiantes de historia, de fotografía, de arte, a las mujeres en general, a las niñas y niños que lo visiten y lo conozcan. Ahora está abierta la convocatoria para participar en la 3a. edición del Laboratorio Experimental de Fotografía Feminista y ya queremos ver que nuevos proyectos podemos acompañar en este proceso. Nos emociona el presente y el futuro.

Para conocer más detalles sobre los costos, el programa y las sesiones haz clic aquí: https://drive.google.com/file/d/1E45koPzRjVJpt8XbTr6TwpkRCey5j-Ei/view?fbclid=IwY2xjawT9bShwZG9mBWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMWliOTRBT0FhREM3cUhGVkdzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeE5RyrdAWLuLzBsceQ0HJwuzEhEUDVRdjYwkEkbhsWymQOJul1LhofBNmr4M_aem_HOgDtLiY3X62hs2xPzTOkw
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