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Arrullar al demonio que nos puede: Sedimento ((:))(:(:)(:(:)))
Geotrauma ))) Cumplimos la voluntad de la tierra. La voluntad de la tierra se cumple a través de nuestras palabras, de las cuales decimos: “son mías”, y de nuestros actos, de los cuales decimos: “son mi voluntad”. Nos mentimos los unos a los otros al explicar que “lo hicimos porque quisimos hacerlo”, o que “seguimos nuestro instinto.” Pero es en verdad la tierra: es la tierra quien quiere, mueve y dispone. Las placas tectónicas se mueven violentamente, salimos a las calles por una pulsión interior a la que llamamos “instinto de supervivencia”. Escapamos a tiempo del derrumbe, empujados por ondas poderosas. Todo cae: nos buscamos unos a otros bajo…
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19S/85/7:19 – /19S/17/13:14
Hay cortes en el flujo de la historia que establecen un acontecimiento de algo que se dirige al espíritu y al alma de las personas y de una época. En este caso, los terremotos más fuertes que hemos tenido, para quien escribe, establecen el derrumbe, las fractura, la destrucción de una visión del hogar en el sentido más simbólico e interior de los seres y las cosas. El 19 de septiembre de 2017 la tierra se encargó de hacerme tangible todo lo que de alguna manera ya estaba roto o destruido. Mi percepción de solidez se hizo pedazos, el fin de un tiempo y de una época efectivamente tiene mucho…
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largas caminatas
Ella disfruta de las largas caminatas, las comidas en terrazas en tardes soleadas donde se puede sentir consentida por los rayos del sol, detesta el sonido infernal –como ella lo llama- de la música que emiten las máquinas de los cilindreros y cuando pasa al lado de uno de ellos se tapa los oídos, nunca le ha gustado ser el centro de atención, prefiere pasar desapercibida en todas las situaciones. Siente compasión por los ancianos que piden monedas en las calles, cada que ve a uno le da todo el dinero que lleve en morralla, aunque después se quede sin monedas para el parquímetro. Vive en un departamento viejo cerca…
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2017 es ahora el año que marca a mi generación
Siempre presumí ser generación “post 85”, me parecía una categoría mucho más real y cercana que ser “millennial”, me identifica más. Me es más cercana. El milenio no cambió nada en mí, el 85 sí cambió mi contexto. Nací en un país distinto al que nació mi hermana tres años antes. Ser “post 85” fue una maravillosa coincidencia: sé perfectamente qué hacer ante una catástrofe, pero sin trauma. Aprendí de la experiencia ajena. Todos aprendimos de aquella experiencia. Lo más importante, la prevención. Los adultos de aquel momento hicieron todo lo que estuvo a su alcance para evitar otra catástrofe. Por ejemplo, hace 32 años, mis papás decidieron…
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Ya no es
ELLOS están aquí. Trajeron tu lengua, tus ojos de canica negra hervida en agua. Trajeron la resonancia de tu voz cavernosa tintada en grafías rupestres. Atravesaron un vórtice de fuego que nacía del fondo de un estero seco: no hay más que vértebras impresas entre las hogazas de piedra y huellas de nenúfares quebradizos rodeados de helechos arborescentes que giran sobre el eje de su espiral fibrosa <<Hermosos eran>> Pero cada una de ellas /hogaza/huella/espiral/ cayó ensombrecida desde que se desplegó una lengua del cielo y fue soltando hilos de baba cósmica, venenosísima: como escupitajo de las serpientes más tóxicas de la Tierra, todas juntas: jjjjjuuuuaaaauuuujjjjjj –efervescían sus gargantas y…
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“Directo de la Isla del Encanto”: la posibilidad de reconstruir con baile
«La actual crisis puertorriqueña no es un desastre estrictamente ‘natural’. Más bien, es un síntoma de su subordinación política y económica. Un territorio no incorporado, la isla es una posesión que ‘pertenece a, pero no es parte de’, los Estados Unidos». -Frances Negrón-Muntaner Quien ha bailado cualquier ritmo o baile de salón con una pareja o en grupos de amigxs, por ejemplo, sabe que el baile es un asunto de confianza. Es una cosa de diversión, de goce, sí, pero también de comodidad. Es difícil bailar si el cuerpo está en tensión. En las primeras lecciones de baile (de cualquiera) siempre te dirán: “déjate llevar”. Pero fluir no…
















