Iliana Vargas nació en la Ciudad de México en 1978. Es egresada de la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha formado parte del Seminario de Literatura Fantástica Hispanoamericana en la misma institución y del Seminario de Estéticas de Ciencia Ficción del CENIDIAP-INBA. Narradora, autora de Joni Munn y otras alteraciones del psicosoma (Tierra Adentro, 2012); Magnetofónica (Ediciones y Punto, 2015); Habitantes del aire caníbal (Resistencia, 2017) y Yo no voy a salvarte (EOLAS, Las Puertas de lo Posible, 2021, España; Casa Futura Ediciones, 2024). En 2018 fue seleccionada para participar en The  Mexicanx Initiative en la 76 World Science Fiction Convention, San José California. Cofundadora, en 2020, de MexiCona: imaginación y futuro, festival dedicado a la difusión de los géneros especulativos en habla hispana. Ha participado en antologías, publicaciones, coloquios, congresos, festivales y encuentros dedicados a la literatura fantástica y la ciencia ficción en diversos países. Ha impartido talleres de teoría y estrategias narrativas y ha implementado diversos programas de fomento a la lectura y la escritura. Algunos de sus cuentos se han traducido al inglés y portugués.

  • Letras

    La consigna*

    Una voz comenzó a llamarlo desde lo más hondo de su conciencia. Era algo parecido a un lamento prolongado, el quejido de una agonía espantosa. Cuando despertó, aún sin abrir los ojos, se dio cuenta de que en realidad era un conjunto de voces, un clamor cuya fuerza se manifestaba en oleadas. Bernardo Esquinca…

  • Acontecer,  Pensamiento,  Visualidades

    Mujeres que imaginan

    Y esta ya investigada forma inculcar más bella de sentido adornada; y aún más que de sentido de aprehensiva fuerza imaginativa, que justa puede ocasionar querella cuando afrenta no sea, de la que más lucida centellea inanimada estrella, bien que soberbios brille resplandores, que hasta a los astros puede superiores, aun la menor criatura,…

  • Letras

    Ya no es

    ELLOS están aquí. Trajeron tu lengua, tus ojos de canica negra hervida en agua. Trajeron la resonancia de tu voz cavernosa tintada en grafías rupestres. Atravesaron un vórtice de fuego que nacía del fondo de un estero seco: no hay más que vértebras impresas entre las hogazas de piedra y huellas de nenúfares quebradizos…