Rock y letras // E, más que una vocal
Cuando uno se distrae, Eels saca otro disco. Gracias a Instagram me enteré de que el 16 de octubre del presente 2026 sale Cookie Happened, una nueva opus de la banda formada por el cantautor Mark Oliver Everett y… otros. A través de los años, el amigo E —su nombre de batalla— ha sido una presencia constante en la escena indie norteamericana, esa que ya no busca los grandes éxitos ni las ventas monstruosas, sino la libertad para seguir creando a sus anchas con la conciencia de que ya existe un público interesado y ávido por conocer el nuevo capítulo de su saga musical: el nicho, del que ya hemos hablado en este espacio.
Hay algo en E que cae bien: el cómo navega peligrosamente entre el look de hipster y homeless, los cameos en series y películas (algunos bastante inesperados), la capacidad de burlarse de sí mismo aun cuando el asunto es serio. Mark Everett es un hombre peculiar desde su origen; en el documental Parallel Worlds Parallel Lives (2007) el músico abre las páginas de su historia personal para mostrarnos la compleja relación que tenía con su padre: el físico teórico Hugh Everett III, un físico cuántico revolucionario que terminó frustrado con la falta de reconocimiento en su época. La complicada mente creativa de Hugh Everett y no sentirse valorado fueron componentes en la poca cercanía que E refiere respecto a su padre, lo cual se añadiría a percibirse como un alienado en otros ámbitos.

Sentirse un Beautiful Freak (título del álbum con el que Eels saltó a la fama en 1995) es un personaje que caracteriza la obra de Everett. Su carta de presentación (y uno de sus mayores éxitos a la fecha) se llama “Novocaine for the Soul”, un tema en el cual el cantante clama por algún alivio por el vacío que viene con sentirse “fuera”, con asumirse como un rechazado irremediable. Por más triste que esto suene, los acordes y melodías que acompañan esta perspectiva pesimista suenan dulces, como esas rimas infantiles donde se canta sobre el desplome del puente de Londres.
Desde ese primer álbum, E ha hecho de la música el medio para expresar los altibajos de una vida no sé si igual o más difícil que la de otros, pero sin duda en su voz y su arte genera mucha empatía. Cae bien, como lo mencioné arriba; le creemos cuando nos habla de pérdidas familiares, rupturas amorosas, vivencias incómodas, o incluso cuando nos recuerda que las alegrías de la vida pueden presentarse de la manera más sorpresiva y llenarte el alma. A continuación, daremos apenas un sobrevuelo a la larga trayectoria de nuestro amigo E como una breve invitación a conocer su obra.
- El desfogue
En el documental arriba citado, Everett declara que no suele hablar de su historia familiar salvo a través de la música. El mejor ejemplo de esto es Electro-shock Blues (1998), el cual fue concebido en el marco de dos crisis: el suicidio de su hermana Elizabeth y la enfermedad (y eventual muerte) de su madre. El álbum se vuelve un medio para hablar de experiencias vividas en esta etapa (“Elizabeth on the Bathroom Floor”, “Going to Your Funeral”), reflexiones sobre los insospechados giros de la vida (“Hospital Food”) y la resignación (“P.S. You Rock My World”). El álbum es serio en varios momentos, pero también tiene la tintura sarcástica y las melodías dulces que permiten que no caigamos en la desolación. Como escucha, es difícil enfrentarse al disco completo sin quedar algo turbado.
Varios años después, el amigo E se casó, pero el matrimonio terminó por colapsar. End Times (2010) es la colección de temas que aborda la experiencia desde varias perspectivas. Encontramos canciones muy rítmicas como “Gone Man”, donde el cantautor parece darse ánimos a sí mismo ante una situación tan dolorosa; otros puntos como “A Line Imto the Dirt” relatan escenas que nos recuerdan esas peleas de pareja donde se evidencia que ya no existe remedio para la relación. “In My Younger Days” y “I Need a Mother” muestran un lado más meditativo sobre lo que se siente experimentar esta ruptura y por qué el vínculo amoroso ha terminado por desgastarse. Al final llega la resignación, pero no desprovista de melancolía, como se evidencia en “Little Bird”: “God damn! I miss that girl”.
2. La mala leche
¿Cómo se puede sobrevivir las vicisitudes de la vida sin humor? “Reír para no llorar”, decía el poeta Langston Hughes. Este espíritu está presente en varias piezas de Eels, siendo el caso más elusivo para mí “Dog-Faced Boy”; sobre un riff distorsionado, muy bluesero, E toma el personaje de un niño marginado por su aspecto físico. Aunque el asunto podría ser un drama, es difícil no reír cuando el niño “cara de perro” reclama en el coro:
Mom won’t shave me
Jesus can’t save me
Dog-faced boy
Como hemos mencionado aquí, el mundo rockero masculino suele reforzar el estereotipo del vato peligroso, sensual, insaciable y potente. En ese marco el buen E nos canta en “That’s Not Really Funny” sobre cómo responde un dude cuando su pareja hace alusión a su pene pequeño. “Ni de chiste”, expresa la voz, mostrando la vulnerabilidad de los machitos cuando se habla de sus miembros. ¿Habla E de una experiencia personal? ¿Es chiste o advertencia? La seriedad con la que Mark Everett entrega el tema abre la imterpretación y deja patente que él está dispuesto a pisar callos que otros consideran intocables.
3. Las pequeñas cosas
Si algo deberíamos aprender de las tragedias de la vida es la importancia de esos milagros cotidianos que nos iluminan el día. “A Daisy Through Concrete” cuenta acerca del encuentro de la voz con una flor creciendo en algún surco de la acera. Alguien teniendo una mala mañana podría esbozar una sonrisa al percatarse de cómo la naturaleza no acaba diezmada por el “gris normal”.
E también le canta a la simpleza: “I Like Birds”, “Things Our Grandchildren Should Know”, “Hey Man! (Now You’re Really Living)”. El mundo puede tornarse cruel más de lo que quisiéramos, por eso resulta casi necesario mantener una actitud abierta a la sorpresa y las pequeñas alegrías, más allá de la ironía y el sarcasmo. Pareciera que E hace un esfuerzo por recordarse esto último mientras repite una línea en “Mr. E’s Beautiful Blues”: “God damn right! It’s a beautiful day”.
No diré mucho más: hay razones de sobra para adentrarse a la obra de Eels y canciones para todos los gustos. No olviden dejar sus comentarios y recomendaciones para que la charla siga y siga.


