Escucha,  Letras

Rock y letras // Mamá dragona

Escuchar este artículo:
0:00
0:00

En su tema “Fruit Tree”, el cantautor Nick Drake hace una breve disertación sobre los caprichos de la fama: mientras algunos la experimentan por un corto tiempo para ser olvidados, otros la persiguen constantemente y se topan con la frustración de nunca conseguirla. Hay otro rubro particular dentro de esta dinámica que siempre me ha parecido muy interesante: el de los artistas “de nicho”. Independientemente de si alguna vez tuvieron la atención de las masas, estos creadores han logrado construir con el paso del tiempo una base de seguidores que verá sus películas, comprará sus libros, asistirá a sus conciertos. La lealtad de los fans tiene como consecuencia que estos artistas ya no experimentan tanta presión por “pegar” con cada nuevo lanzamiento, pues la venta está asegurada. Además, los fandoms de este tipo no suelen estar satisfechos con consumir “poquito”, sino que es tanta su admiración por aquel ente creativo que los mantienen con un cierto grado de vigencia por largos períodos de tiempo.

En el campo de la música, la pianista, cantante, compositora y productora Tori Amos me parece uno de los más claros ejemplos de alguien que ha forjado su nicho a través de varias décadas de carrera. Tras un fallido intento de figurar al frente de una banda de hair metal a finales de los ochenta, su primer álbum como solista titulado Little Earthquakes (1992) la puso por primera vez bajo el foco del mainstream como una voz intensa, una letrista compleja, una pianista virtuosa. El gran éxito de esta colección fue “Crucify”, el cual combina las características anteriores. Varios nos enamoramos de ella al instante y comenzamos a seguirla por las altas y las bajas que la vida trae consigo.

La discografía de Tori Amos es un recorrido por la vida y los intereses de una artista que ocupa la música como expresión y exorcismo. Boys For Pele (1997) emana de una ruptura amorosa; From the Choirgil Hotel (1998) aborda temas relacionados con un embarazo malogrado y el matrimonio; American Doll Posse (2007) surge como respuesta a la administración Bush y Ocean to Ocean (2021) explora la pérdida de una madre y el aislamiento causado por la pandemia COVID. Menciono apenas cuatro ejemplos de una larga serie de obras, cada una con su eje rector y, en varios casos, con desarrollos conceptuales que llevan a Tori a representar “personajes” dentro del propio disco. Por ejemplo, en American Doll Posse hay una diversidad de géneros muy notoria dado que Tori asume cuatro personalidades distintas; con esto, la obra se vuelve una simulación polifónica donde lo importante es resaltar cómo estas visiones se contraponen, dialogan y permiten al escucha no quedarse solo con una versión imperante.

En mayo de este 2026, Amos lanzó In Times of Dragons, su más reciente opus.  No me atrevo a decir si es su álbum quince, dieciséis o diecisiete porque la cuenta depende de si consideramos compilaciones, discos de covers, proyectos teatrales, métodos de enseñanza musical. Basta con saber que es una colección que no es de una cantautora en ciernes, sino de una veterana. En muchos casos, hay músicos cuyos discos tardíos carecen el impulso de los primeros y más bien parecen hechos para cumplir con una disquera, para darle un producto que vender. Sin embargo, la obra en cuestión dista de ser convencional o conveniente. A pesar de tantos años de experiencia, Tori sigue buscando nuevos sonidos para exponer la etapa que vive actualmente. No pienso en otra palabra más que transformación para englobar lo que pienso al escuchar In Times…

Empecemos por resaltar que este es un disco conceptual, aunque más bien la obra desde el primer hasta el último track narra una historia. En términos generales, la anécdota va de una mujer que huye de un “rey lagarto” en busca de la libertad y una nueva comprensión de sí misma en un estado de su existencia distinto. La propia Amos habla de las interpretaciones políticas y personales que pueden encontrarse en esta narración. En cuanto a cómo se relata, cada tema es un capítulo, y los escuchas vamos atando los cabos. Además, la complementariedad de las canciones no impide que pueda disfrutarse de cada una individualmente: las partes y el todo armonizan.

La historia de la protagonista implica un viaje, lo cual hace de In Times… un “road album”. Es decir, el camino no sólo se manifiesta en la geografía que hace referencia directa a ciertos puntos en el planeta (“Provincetown”, “23 Peaks”), sino que también implica encuentros con ayudantes y oponentes (la presencia recurrente de las llamadas “Gasoline Girls”) y el recorrido interno, íntimo que conlleva la transformación (“Veins”, “Tempest”). El trayecto también se manifiesta como un paseo por varios estilos musicales: están las densas atmósferas de pianos graves de la abridora “Shush”, temas campiranos como “Fanny Faudrey” y otros dulcísimos como “Strawberry Moon” o “Song of Sorrow”.

Los 17 temas de In Times of Dragons acumulan 75 minutos de música. Es un disco largo, lo cual es muy del estilo de Tori desde Boys for Pele. Tori nos invita a unirnos al viaje incluso en los puntos bajos o los que pudieran parecernos poco interesantes. No todo el álbum es grandioso, y su extensión aumenta la posibilidad de que algunos temas valgan como transición, no tanto como logros estéticos; sin embargo, esto también nos recuerda que toma su tiempo mutar.

Para mí, como supongo sucede con otros seguidores de mamá dragona, lo más valioso del nuevo lanzamiento es cómo nos muestra a una artista más allá de los sesenta en plena forma: tan propositiva como a los veinte, pero con toda la experiencia y recursos para expresarse a su gusto. Yo tuve la fortuna de recorrer este trayecto por primera vez en compañía de mi amorcito en una escucha organizada por la disquera Universal previa al lanzamiento; el sonido impecable, el compañero inmejorable y la interacción con otros toriliebers mexicanos (¡sí existen!) abonan a que este álbum en particular guardé un aprecio particular en mi larga historia con la señora Amos. En tiempos de triunfo, tragedia, crisis, hadas o dragones.., ahí seguimos.

Licenciado en Literatura y Ciencias del Lenguaje por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Cursó la Maestría en Letras Modernas (Inglesas) en la UNAM. Se ha desempeñado profesionalmente como maestro de inglés, literatura y música desde hace varios años, además de haber trabajado como colaborador, editor y corrector de estilo en Registromx. Aspirante a escritor y compositor.