A pesar que en América Latina existe evidencia de ciencia ficción escrita desde finales del siglo XVIII, existen muy pocos documentos que hablen sobre el tema, referencias bibliográficas, así como una crítica desde el ambiente académico. Según Silvia Kurlat, esta desconfianza de la crítica tiene un largo y complejo origen, entre algunas de las razones, la búsqueda de fuentes en la producción anglosajona, en especial desde las publicaciones dentro de las revistas pulp o, en otros casos, desde lo fantástico (cuando no se confunde con realismo mágico).

Según Pablo Cappana, la ciencia ficción «más allá de toda la parafernalia futurística y galáctica, la ciencia ficción trata siempre del presente». Se le estudia muy poco y, si se hace, se estudia como un fenómeno de mercado, de comunicación de masas o como lugar de cruce de los discursos sobre utopías. Aunque América Latina no se ha caracterizado por generar una ciencia ficción dura, la reflexión en torno a las ciencias y la tecnología han estado presentes desde sus inicios. En un primer momento, las ciencias médicas y su fuerte bioligicismo dominaron la reflexión del género a la par de filosofías positivistas; en el siglo XX se marcaría un abandono al racionalismo, favoreciendo las pseudociencias, ayudando a que estas se volvieran objetos de consumo de cultura de masas. En la ciencia ficción, estos objetos fantásticos se convirtieron en instrumentos, marcadores de la desazón experimentada por las élites ante la transformación de lo social y político. Con el tiempo, el surgimiento de nuevas tecnologías y la emergencia de comunidades en la red han permitido la aparición de nuevas formas narrativas dentro de la ciencia ficción, así como el desarrollo de estéticas que le sean propias hasta llegar a lo poshumano y, desde ahí, resituar al ser humano, recentrar los principios humanistas frente a la preocupación de algunos escritores latinoamericanos.

Sábato anticipó el discurso evolutivo de los poshumanistas. Utilizó las mismas construcciones del sujeto humano/máquina que estaban realizando ciberneticistas pero, al contrario de estos, no como motivo de celebración:

Ciencia y máquina fueron alejándose hacia un olimpo matemático, dejando solo y desamparado al hombre que les había dado vida. Triángulo y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, extrañamente unidos a las formas misteriosas y demoníacas del dinero, constituyeron finalmente el Gran Engranaje del que los seres humanos acabaron por ser oscuras e impotentes piezas.

En América Latina, el impulso utópico y la ceguera creó los Estados naciones. Ese mismo deseo alimentó los movimientos revolucionarios y reaccionarios. Para Frederick Jameson, la tensión donde la utopía es un motor de un ideal de Estado construye un método para pensar cómo se organizan las grandes narrativas de la modernidad, así como su devenir y colapso. La ciencia ficción es una modalidad que proyecta lo posible desde la reflexión del presente, por ello para Silvia Kurlat Ares no es difícil imaginar por qué la oposición entre utopía y distopia ermegerían dados los fracasos de proyectos de Estado nación y el ascenso de las políticas del neoliberalismo.

En Guatemala y la región centroamericana, los escritores de ciencia ficción en los años 1896-1951 eran personas con una mayor formación humanista que científica. Esto creó narraciones futuristas en las que los asuntos políticos desplazaban a un segundo plano los temas científicos y tecnológicos. Para Iván Molina Jiménez, tal tendencia fue resultado de la influencia de Estados Unidos que mientras atraía a los intelectuales por su democracia y por un estilo de vida desarrollado en sus ciudades, también los repelía por su imperialismo económico y cultural como por sus intervenciones directas en Nicaragua y Panamá. Así, los autores desde perspectivas distópicas y utópicas crearon temáticas que resolvieran el contexto en el cual se encontraban sumergidos.

La ciencia ficción producida en esos años estuvo constituida principalmente por obras utópicas y distópicas, cuyo eje principal era la aceptación o el rechazo de la hegemonía de Estados Unidos en la región. Estos autores estuvieron influenciados por el ocultismo como conocimiento para posibilitar la adquisición de poderes especiales. Aunque podemos observar que estas historias fueron narradas desde protagonistas de sectores privilegiados de la sociedad, con una mirada hacia la clase trabajadora desde el racismo y la hostilidad, así como pocas figuras femeninas en los textos y las que estaban presentes y se les incorporaba, asumían posiciones secundarias y subordinadas, adscritas a la esfera doméstica.

Así, en 1899, Máximo Soto Hall publicó en Costa Rica la primera novela futurista de América Central y una de las primeras en incursionar en el futurismo político. Para Quesada Soto, la obra El problema fue una que inició la novelística antiimperialista en América Latina. Rafael Arévalo Martínez publicó dos novelas utópicas: en octubre de 1939, El mundo de los maharachías, y en agosto de 1939, Viaje a Ipanda, que aunque son dos obras distintas pueden ser leídas juntas, ya que comparten el hilo conductor.

La preocupación principal de estos autores que produjeron ciencia ficción, y que aunque imitaron algunos estilos narrativos de la época hicieron aportes originales, era la influencia que Estados Unidos tenía en la región. Además, Arévalo Martínez se anticipó a novelas representativas de ciencia ficción posteriores, al plantear asuntos novedosos para la época, como el contacto sexual entre especies.

Continuará

* Texto publicado originalmente en: https://gazeta.gt/la-ciencia-ficcion-latinoamerica-y-guatemala/?fbclid=IwAR038bk9Gzn5Lyxu2sdNAAB-JVKUV2O53xXfqofNYVlPyJmWUMFiEduc684

Bibliografía

1. Ernesto Sábato. Hombres y engranajes/heterodoxia. Madrid: Allianza editorial, 2002.

2. Frederick Jameson. Archaeologies of the future. The desire called Utopia and other science fictions. Nueva York. Verso, 2009.

3. Iván Molina Jiménez. «La ciencia ficción en América Central (1896-1951)». en Teresa López-Pellisa, Silvia G. Kurlat Ares. Historia de la ciencia ficción latinoamericana I. Desde los orígenes hasta la modernidad. Iberoamericana Vervuert, S.L. 2020

4. Silvia Kurlat Ares. «La ciencia ficción en América Latina. Aproximaciones teóricas al imaginario de la experimentación cultural». Revista iberoamericana, vol. LXXXIII, núm. 259-260, abril-septiembre 2017.

5. Silvia Kurlat Ares. «La ciencia ficción en América Latina: entre la mitología experimental y lo que vendrá». Revista iberoamericana, vol. LXXVIII, núm. 239-239, enero-junio 2012.

6. Silvia Kurlat Ares. «Entre la utopía y la distopía: política e ideología en el discurso crítico de la ciencia ficción». Revista Iberoamericana, vol. LXXXIII, núm. 259-260, abril-septiembre 2017.