Letras

Rock y letras // Sin lugar para ser neutro

Macklemore… tuve que hacer un esfuerzo para recordar quien era cuando vi el nombre repetirse en los titulares de las revistas musicales que sigo en las redes. “Ah, sí: el de las rolas que cantaba con mis sobrinos cuando eran chicos”. Yo pensaba que el nombre yacía enterrado en la nostalgia temprana de los 2010. Sin embargo, mi feed lleva varios días arrojando notas del dichoso rapero. Lo más interesante de todo es el motivo, poco o nada relacionado con novedades musicales o algo parecido.

Así como otros artistas, Macklemore fue elegido para abrir algunas fechas del cantautor británico Ed Sheeran en su gira Loop. Mientras cumplía con su concierto, el rapero tomó unos minutos para tratar el tema del genocidio en Gaza y repetir varias veces la consigna “Free Palestine”. El acto trajo como consecuencia el casi inmediato retiro de Macklemore de las fechas que fungiría como abridor de Sheeran. Los medios no han dejado pasar el hecho, volviéndolo el foco de la conversación. Como hemos visto en otros casos, poco les toma a las redes para agitarse, aún más con temas tan sensibles que, raro en la webósfera, no han perdido vigencia en los años recientes.

Antes de seguir explorando el asunto, me parece importante remarcar que “bajar” a Macklemore de la gira es un atentado contra la libertad de expresión. Independientemente de la postura de los promotores, el público o del mismo Sheeran, el rapero tiene todo derecho de usar el micrófono y su plataforma para manifestarse, especialmente si su punto de vista no es un llamado a la violencia o la agresión. En una situación similar se vio la actriz mexicana Melissa Barrera al ser despedida de la saga Scream por criticar la crueldad de la ofensiva israelí contra los menores palestinos; aunque tal decisión fuera revocada más adelante, Barrera declinó reintegrarse al elenco después de la afrenta a su derecho a opinar.

Ni el de Macklemore ni el de Barrera son casos aislados: mejor no hablar “de eso” parece ser la línea a seguir en el presente. Respecto a lo sucedido con el rapero, la primera en manifestarse en este tenor fue la cantante Pink, quien argüía en favor de no involucrar la política en el entretenimiento. ¿Es eso posible? Una cosa es no hablar del elefante en la habitación y otra muy distinta es que no exista. En otros temas, como los relacionados con la identidad de género, Pink no ha dudado en mostrarse política asistiendo a una entrega de premios portando un traje ‘de hombre” —según sus propias palabras— “como un ejemplo para su hija”. ¿Es mucho pedirle algo de congruencia a una pop star?

A diferencia de Pink, varios teloneros y la banda de apoyo de Sheeran sí reconocen en el despido de Macklemore un acto de censura, por lo cual decidieron “bajarse” voluntariamente de la gira. ¿Y el pelirrojo cuyo nombre aparece en los carteles en letras grandotas? Él solo ha dicho que el despido de Macklemore no lo vuelve “cómplice” de lo que ocurre en la guerra y que prefiere mantener cualquier expresión respecto al asunto fuera de su gira. Ante esto, el colega Roger Waters lo llamó “little prick” (busque usted la traducción), enfatizando la cobardía y la falta de solidaridad por parte de Sheeran.

Aunque no es lo común (sobre todo si de política se trata), aquí sí estoy con Waters. No respaldar a un colega en el ejercicio de su libre expresión suena contradictorio con lo que representa ser artista. Sheeran parece estar más preocupado por mantener contentos a quienes mueven su tour en lugar de dar apoyo a otro músico. No estamos hablando aquí de médicos cubriendo malas praxis o políticos en contubernio para sacar beneficios económicos a partir de engaños; ni siquiera se trata de que Sheeran piense igual que Macklemore, solo que, con el simple hecho de defender el lugar en su gira, dé cuenta de que hay espacio para la libertad en su escenario… pero al final ha decidió continuar sin abridores, sin banda de apoyo: solo y expuesto ante sus compañeros músicos como un “little prick”.

Habrá que ver el resultado de la gira del pelirrojo para después evaluar los saldos. Por mientras, podemos destacar que mantener su imagen de “Mr. Nice Guy” en esta ocasión movió las aguas como en pocas ocasiones. Me refiero a que, desde sus inicios, Sheeran ha ido construyendo un personaje del cantautor sensible, siempre agradable y de pura buena vibra. La neutralidad como respuesta a los dichos de Macklemore (“aquí no se habla de eso”) se antojaba como la salida menos áspera. Como vemos, sin embargo, no hablar y restringir el derecho de los otros a hacerlo no son actos inocuos: hay violencia en ellos.

Respecto a mantenerse neutrales, el grupo británico Massive Attack lanzó un comunicado a partir del asunto. Una de las frases en ellos me parece contundente: “no se puede ser neutral ante hechos que involucran la muerte de más de 21,000 niños”. Está reflexión me regresa al principio, a corroborar que no somos ajenos a la política por más que corramos en sentido contrario o hagamos lo posible por cerrar el pico para no ser “incómodos”. Hay temas donde no tomar postura puede ser visto como un respaldo tácito. Suiza, el país más neutral del mundo, ha sido cuestionado por su papel en conflictos mundiales en los cuales no tomar partido repercutió en ser refugio de criminales de guerra, por aludir solo a un ejemplo.

Lamentablemente, todo lo anterior son palabras en posts, comunicados, entrevistas, titulares. Nada de lo que diga Macklemore, Sheeran, Pink, Waters o Massive Attack cambia el hecho de que la guerra sigue. Expresar repudio hacia ella y pugnar por la pazz me parece loable, especialmente en tiempos donde expresar opiniones opuestas a regímenes autoritarios cuesta una chamba, una estancia en la cárcel, la vida. A pesar de esto, es frustrante que incluso las voces de quienes hacen corear a miles de personas en conciertos no sean suficiente para mover a los que realmente deciden el fin de la desgracia (al menos de la parte que está en sus manos). Termino esta vez haciendo eco de unos versos que escribí a inicios de este año, como un recordatorio de que la ignorancia o la indolencia no nos hacen ajenos a la tragedia causada por conflictos bélicos en otros puntos del globo:

En ningún lado hay paz si prima el humo

            si arden los muros de las escuelas

            aunque nuestras narices no perciban

            el olor de las piedras chamuscadas

            aunque durmamos

                                          sin que las alarmas

            perturben nuestros sueños ignorantes

Licenciado en Literatura y Ciencias del Lenguaje por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Cursó la Maestría en Letras Modernas (Inglesas) en la UNAM. Se ha desempeñado profesionalmente como maestro de inglés, literatura y música desde hace varios años, además de haber trabajado como colaborador, editor y corrector de estilo en Registromx. Aspirante a escritor y compositor.