Siempre lamento la desaparición de cualquier lengua, puesto que las lenguas son el pedigrí de las naciones.

‒Samuel Johnson

El portal Chai Khana, un espacio especializado en proveer de información y artículos sobre la región del Cáucaso, publicó un pequeño reportaje sobre los bats (también conocidos como batsbi o tush) de la periodista Anna Surukhanova[i] en el cual se narra el proceso inexorable de extinción de la lengua de los bats, conocida como Tush-Tsova. Ver el documental de Surukhanova me hizo reflexionar sobre lo poco que sabemos sobre las dinámicas lingüísticas del Cáucaso, incluidos los casos de extinción de alguna de las lenguas originales de esta región tan marginada en los programas de estudio de nuestras universidades.

Chai Khana se define como una plataforma mediática dedicada a cubrir y publicar historia sobre mujeres, comunidades rurales, minorías y grupos afectados por conflictos armados en el Cáucaso del Sur. La plataforma, dirigida exclusivamente por mujeres, busca dar voz a los actores subrrepresentados en la región del Cáucaso por medio de entrevistas, reportajes e historias de vida que se enfocan en los seres humanos concretos más allá de las estadísticas y los análisis abstractos.

Chana Khana, cuyas oficinas se encuentran en Tbilisi, la capital de Georgia, es un portal que se puede leer en inglés, azerbaiyano, georgiano, armenio y ruso, y también provee asesorías a jóvenes periodistas que quieran aproximarse al enfoque humanista propuesto por este proyecto que recibe fondos del gobierno del Reino Unido, el Norwegian Helsinki Committee, la Open Society Foundations, así como donativos de particulares.

Como latinoamericano interesado en el Cáucaso, el caso de los batsbi me resultó toda una sorpresa pues incluso obras especializadas y básicas para estudiar el Cáucaso en occidente como The Caucasus. An Introduction, de Thomas de Wall; The Ghost of Freedom de Charles King, o The Caucausus. A History de James Forsyth apenas hacen referencia a este pueblo, su historia, costumbres e idioma por lo que tuve que acudir a artículos publicados en journals, páginas de internet especializadas (mismas que se refieren al final del artículo), así como a preguntas vía correo electrónico a colegas especializados en el Cáucaso para poder acercarme a los bastbi.

Los batsbi se denominan a sí mismos como batsba nah (pueblo Bats) y a su idioma batsba motjiti (idioma bats) mismos conceptos que sus vecinos ingushes y chechenos utilizan para referirse a los batsbi, mientras que georgianos, sans y svans (pueblos que hablan idiomas Kvartelianos) los conocen como tsova-tushians o simplemente tush

No existen registros confiables sobre el número exacto de la población bats, pues desde la época soviética ningún censo los consideró una nación separada (eran simplemente designados como georgianos). En 1953 Desheriev escribió lo que sería la primera descripción amplia sobre los batsbi que ya incluía menciones al riesgo de desaparición de esta lengua. Más allá de la mención de Desheriev, una buena referencia resulta la compilación de “Idiomas de los pueblos de la Unión Soviética” que ubicaba en la década de los sesenta del siglo XX en 2,500 o 3,000 el número de personas hablantes del bats.

Los batsbi son cristianos y los reportes más antiguos sobre la llegada del cristianismo a la región de Tushetia datan del siglo XVI, aunque lo más probable es que la conversión a esta religión por parte del pueblo Bats se diera siglos antes. En la historia de los batsbi se recuerdan muchas batallas religiosas contra los no cristianos (los daguestanos musulmanes), lo mismo que la resistencia a la islamización buscada por Persia en el siglo XVIII.

El idioma de los batsbi pertenece a l grupo de las lenguas nakh, al que también pertenecen el ingusetio y checheno si bien no son inteligibles entre ellos, y durante siglos no tuvo forma escrita ni variantes o dialectos y en la actualidad utiliza una versión adaptada de la escritura estándar del georgiano agregando algunos caracteres propios.

En el siglo XVIII el pueblo bats se asentó en Zemo Alvani, pueblo ubicado cerca del río Alazani en el noreste de la actual Georgia concentrándose principalmente en las tierras altas de dicha región georgiana. Algunos calculan en 3,000 el número personas con algún antecesor batsbi mientras que otros investigadores hablan de solo 500 batsbi hablantes quienes residen en la ya señalada villa de Zemo Alvani, distrito de Akhmeta en el este de Georgia, Tbilisi y otros pueblos georgianos. De los 500 batsbi hablantes la enorme mayoría se ubican por arriba de los cincuenta años de edad.

La zona de Tushetia es mencionada por primera vez en el siglo IV a.C y durante el siglo XII d.C se incorporaría al Reino de Kakhetia. El imperio persa y el otomano se interesarían por la región en el siglo XVI y durante tres siglos la zona fue un campo de batalla entre ambos imperios musulmanes. En el siglo XVIII varios líderes de la zona apelaron a la protección y ayuda de los rusos cristianos lo que estableció un patrón de patronazgo entre Rusia y la región que se plasmaría en la anexión de la misma al Imperio ruso en 1801, lo que no evitó que en la zona del Cáucaso musulmanes y cristianos siguieran combatiendo.

Los batsbi tradicionalmente eran pastores nómadas (ovejas, bueyes y caballos) con interacción constante con las tribus chechenas, por lo que los trabajos de agricultura fueron casi inexistentes hasta el siglo XIX cuando fueron reubicados en las planicies. A finales del mismo siglo XIX los bats ya eran versados en la utilización de irrigación y fertilización artificial aunque continuaron con la cría de ovejas que les proporcionaba queso, que junto con la madera se convirtieron en los productos batsbi de exportación a otros pueblos vecinos e incluso llegaron a establecer relaciones comerciales con empresarios franceses e ingleses que se aventuraron en la región. 

El pueblo bats tiene en Dmitri Tsiskarshvili una figura histórica representativa. De origen batsbi y nacido en el siglo XVII, Tsiskarshvili se convertiría en el primer intelectual batsbi. Educado en los seminarios cristianos de Telavi y Tbilisi, así como en el de San Petersburgo, Tsiskarshvili sirvió como referente e inspiración para que otros batsbi obtuvieran grados universitarios durante los siglos XVIII y XIX. Para 1864 se iniciaría la educación formal para los batsbi cuando se inauguró la primera escuela en Zemo Alvani, donde las lenguas de instrucción eran el ruso y el georgiano, con lo que se inició el proceso de marginación del idioma bats.

El pueblo bats no escaparía a la confusión y violencia que arrasó la zona del Cáucaso en 1917. Los bats serían atacados por las fuerzas bolcheviques lo que inauguró el control soviético en Tushetia y la anexión de la misma a la Unión Soviética en diciembre de 1922 como parte de la Federación Transcaucásica. Las autoridades soviéticas no lograron silenciar el sentimiento nacionalista en la zona del Cáucaso así como tampoco en Tushetia pero la imposición de la colectivización de la tierra y la producción así como la aniquilación de los líderes nacionalistas durante la década de los treinta del siglo XX daría un golpe mortal a la resistencia anti soviética.

La tendencia a la “georgianización” (establecimiento de la cultura y lengua georgiana) en Tushetia se aceleró durante el periodo soviético lo que fue acompañado por un centralismo económico que hacía que las decisiones sobre los bats se decidieran en Moscú o Tbilisi y ya no por sus líderes comunitarios lo que se comprueba en que para 1970 la mitad de la población batsbi solo la mitad de ellos continuara usando su lengua materna tanto en el espacio público como en el hogar.

Cambios demográficos y un proceso de asimilación con el idioma georgiano, sumado a que el idioma bats no se enseña ni en la escuela ni universidades de Georgia ni tampoco recibe una protección institucional por parte del gobierno de Georgia han puesto en proceso de extinción a este idioma caucásico que ya ni siquiera es utilizado como lenguaje comunal por las nuevas generaciones, que prefieren comunicarse en georgiano estándar.

En un pequeño artículo aparecido en junio de 2015 en el portal Democracy & Freedom Watch[ii] (DFM) se relata la lucha de Revaz Orbetishvili, un líder comunitario batsbi, por preservar su idioma y cultura. Orbetishvili ha logrado enseñar a algunos lingüistas extranjeros su lengua aunque es difícil ya hablar de una preservación original, pues con el paso del tiempo el idioma batsbi se ha ido llenando de préstamos y expresiones del georgiano.

Revaz Orbetishvili habla de “una brecha generacional” como el mayor desafío para impedir la desaparición de su lengua pues si bien “todos nosotros somos Tsova Tush todos ya hablamos georgiano y ni una palabra de nuestro lenguaje. Algunos jóvenes en sus veintes hablan Batsbi aún pero los adolescentes más jóvenes ya no lo hablan para nada. Nuestro idioma se dirige a un desastre”.[iii]

Este cambio generacional se explica porque si bien por siglos el batsbi era el idioma comunal mientras el georgiano estándar se utilizaba para escribir o en asuntos religiosos, gradualmente el georgiano estándar comenzó a reemplazar al Batsbi como la lengua de la vida cotidiana de la comunidad, con lo que se volvió irrelevante para algunos mantener el bilingüismo. A lo anterior se suma un alto grado de matrimonios entre personas bats y gente de diferentes pueblos, lo que hacía que el uso del georgiano estándar fuera la opción más natural para estas nuevas familias.

Mientras Revaz escribe poesía en su lengua materna y lucha por dar a conocer al mundo el estado de su lengua, no logra conseguir los permisos oficiales del Ministerio de Educación de Georgia para que en la escuela de Zemo Alvani el mismo Revaz dé clases gratuitas de idioma batsbi a los niños.

El artículo de DFM recuerda que Georgia no ha ratificado la Carta Europea para Idiomas Regionales o Minoritarios, misma que garantiza los derechos de los hablantes de alguna lengua minoritaria. El debate en Georgia sobre lo que significa “lengua minoritaria” es interesante porque si bien el armenio y azerbaiyano han recibido apoyos oficiales, lenguas como el batsbi, mingreliano o svan no consiguen dichos apoyos al considerarlos parte de la herencia georgiana y no lenguas vivas con derechos de protección y promoción.

Para los lingüistas e historiadores interesados en el bats las cosas no son fáciles, ya que más allá de los testimonios personales como el de Revaz o los documentales como el de Anna Surukhanova, solo queda un registro fonográfico, datado en 1909, que se preserva en el Phonogrammarchiv de la Academia de Austria. Otra fuente es la grabación hecha por J. Gippert en 1984 en Tbilisi de personas batsbi hablando su idioma materno, pero no hay registros actuales de conversaciones cotidianas del idioma bats y aunque existen proyectos como ECLING (Endangered Caucasian Languages in Georgia)[iv] que buscan documentar el estilo conversacional actual, así como la tradicional oral del pueblo bats, el panorama a futuro es más que pesimista y quizá estamos presenciando el fin de esta lengua: una desgracia para la humanidad que en un confundido siglo XXI perderá el rastro tanto de los batsbi como de otros pueblos y culturas, pues como dijo Rita Mae Brown, “el idioma es el mapa de una cultura. Te dice de dónde viene la gente y a dónde va.”

Sitios de consulta sobre los batsbi:

http://titus.fkidg1.uni-frankfurt.de/ecling/ecling01.htm#descr

www.chai-khana.org


[i] https://chai-khana.org/en/story/770/georgia-goodbye-to-a-language

[ii] https://dfwatch.net/batsbi-a-silent-death-of-a-minority-language-36644

[iii] Citado en la entrevista realizada por DFW.

[iv] http://titus.fkidg1.uni-frankfurt.de/ecling/ecling01.htm#descr