Festival Danzas Negras: justicia histórica y resistencia cultural
Durante siglos, las comunidades afrodescendientes en América latina han preservado su memoria, su cosmovisión y su resistencia a través del diálogo entre sus pies y la tierra, la cadencia de la cadera y el compás de un tambor. No hay danza afro sin baile, sin canto, sin la polirritmia que caracteriza a las músicas de la diáspora. La cumbia, el son, la rumba, el merengue, la salsa y la samba llevan en su ADN la herencia africana.
La danza y la música han sido y son un sistema de transmisión cultural que ha sobrevivido a la esclavitud, al silencio y al borramiento histórico. Desde la samba brasileña y el candombe uruguayo hasta la salsa y el merengue caribeños, pasando por las expresiones afro-mexicanas de la Costa chica, la huella africana se manifiesta como una matriz rítmica que atraviesa todo el continente. Esa herencia, sin embargo, fue durante mucho tiempo relegada, cuando no directamente excluida, de los relatos oficiales y de los circuitos artísticos legitimados.
El “Festival Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas 2026” organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Danza, en colaboración con el Instituto de la Cultura y las Artes (ICA) del municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, es un ejercicio de memoria, un acto de reparación simbólica que descentraliza a la cultura hegemónica, al abrir espacios para el diálogo y al visibilizar las raíces afrodescendientes. La elección de Cancún como sede no es arbitraria, ya que en Quintana Roo el cinco por ciento de la población se reconoce como afromexicana, y toda la región está permeada por esta cultura. Cancún es, después de Nueva York, el lugar con mayor confluencia de nacionalidades en el continente, un crisol donde las músicas y danzas del Caribe encuentran un eco natural.

La segunda edición de este encuentro, cuyo objetivo es reconocer y difundir el legado de la afrodescendencia mediante la danza, la música, la formación y el intercambio artístico, se celebrará del 1 al 12 de agosto de 2026 en once sedes distribuidas entre Ciudad de México y Cancún y contará con más de 50 actividades: presentaciones artísticas y literarias, conferencias, talleres y proyecciones de documentales.
Este encuentro reunirá 29 compañías provenientes de Brasil, Colombia, Cuba, Haití, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, así como de diversas regiones de México: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz. Cabe destacar la presencia de Argelia Arreola y el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, asi como las compañías Serafín Aponte Danza y Alma Cimarrona, que han trabajado durante muchísimos años sobre las danzas negras y afro preservando y condensando el legado africano en América Latina.
El miércoles 5 de agosto, en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, será el día que estará dedicado a la reflexión, conservación y conocimiento de las técnicas y corporalidades afro, asi como la impartición de talleres y conferencias que abordaran también la dimensión sonora del legado afrodescendiente.

Así, el Festival Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas 2026 es un acto de justicia histórica y teje un puente entre el pasado de resistencia y el presente de reivindicación, demostrando que las danzas negras no son una reliquia, sino un latido que redefine la identidad latinoamericana. Mientras los tambores resuenen y los cuerpos celebren su cadencia ancestral, este festival asegurará que la herencia afrodescendiente no sea un capítulo olvidado en los libros de historia.
Para conocer la programación completa del “Festival Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas 2026”, los horarios y las dinámicas de acceso en ambas ciudades, pueden consultar las plataformas digitales y las redes sociales de la Coordinación Nacional de Danza y la Secretaría de Cultura.
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