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En defensa de la magia
La muerte de mi madre empezó por ahí del 2011 y terminó en marzo del 2015. Esa muerte tan larga nos acercó mucho en cosas y también nos alejó en otras: nos acercó mucho corporalmente, por ejemplo. Lo que más extraño de ella y también lo que más recuerdo (y asumo que una es consecuencia de la otra y viceversa) es su cuerpecito ya más chiquito que antes siendo envuelto por el mío, esa sensación de concavidad de mi cuerpo adaptándose a cada suave pliegue de su piel y a cada frágil ángulo de sus huesos; de su columna curva y chiquita, de su cabecita palpitante, de su nariz grandota…


