Salvador Novo (1904-1974) es uno de los escritores más prolíficos del grupo de Los Contemporáneos, ocupa un lugar privilegiado en la historia cultural de México como poeta, cronista, dramaturgo y publicista. Por medio de distintos géneros, se encargó de retratar los cambios sociales de su tiempo.

El teatro fue una de las disciplinas con las que el escritor contribuyó significativamente. Mediante su hábil manejo del lenguaje pudo abordar temas sociales contemporáneos y hacer una crítica a las normas culturales de su tiempo. Como dramaturgo, Novo desafió las convenciones del teatro mexicano al introducir una visión cosmopolita e irónica que reflejaba la modernidad; sus obras integran humor, parodia y una peculiar exploración de la psicología de los personajes. Fue, además, un pionero en el tratamiento de la diversidad sexual en la literatura y el teatro, abordando estas temáticas con una apertura inusual para su época.

En este contexto, me gustaría hablar de su obra El tercer Fausto, ejemplo paradigmático de su capacidad para subvertir las narrativas tradicionales y ofrecer una perspectiva audaz y crítica del mito de Fausto. La obra se publicó por primera vez en 1934 en Francia, ya que fue escrita originalmente en ese idioma dos años antes; la versión en español no vio la luz en México hasta 1956 publicada por el Fondo de Cultura Económica, como parte de la obra recopilatoria Diálogos.

En El tercer Fausto, Novo reimagina de forma sintética el clásico mito de Fausto desde una óptica moderna, conservando los elementos esenciales de la historia original: el pacto con el diablo, el deseo y la búsqueda de la trascendencia. Sin embargo, hace una crítica a la idea de masculinidad en México mediante tres personajes, Alberto, Armando y El diablo. En esta obra, el objeto del amor no es una mujer: Alberto ama en silencio a Armando y le pide al Diablo que lo convierta en una para que este amor se materialice.

Este abordaje se enmarca en el estilo de las obras teatrales de Novo de aquellos años, poco después de haber formao el grupo Teatro Ulises junto con otros dramaturgos, para trabajar obras alternativas que criticaran las temáticas tradicionales y nacionalistas presentes en el teatro mexicano de la época. De acuerdo con la crítica, esta obra presenta una reflexión sobre la homosexualidad en el estilo de autores como André Gide tan en boga en su tiempo.

En El tercer Fausto, Novo introduce un enfoque satírico que cuestiona los valores sociales y las hipocresías de su contexto. En esta versión, el protagonista no es un erudito medieval, sino un hombre contemporáneo atrapado en las contradicciones de la moral:

ALBERTO: Ahorraremos tiempo si le declaro  mi  deseo  sin  explicarle  las causas.  Es esto: quiero transformarme en mujer. Y el precio es la condenación de mi alma.

DIABLO (Lo mira con sorpresa.): ¿Está usted seguro de su deseo?

ALBERTO: Absolutamente seguro. Y el precio es la condenación de mi alma.

DIABLO: Querido joven, no insista usted en el precio. No recuerdo haber objetado al que usted fija tan persuasivamente. Ya lo discutiremos más tarde. Me interesa, ante todo, conocer la razón de su extraordinario deseo.

ALBERTO: Ya que insiste… Pues bien: estoy enamorado… de un hombre.

Novo emplea el humor y la ironía para desnudar las debilidades humanas y criticar las estructuras de poder, la moral religiosa y las convenciones sociales. Además, el lenguaje de la obra combina referencias cultas con expresiones coloquiales:

ELLA: Tú no sabes, Armando, lo que es amar sin esperanzas. Vivir los largos años de un secreto que  no  se  debe confesar…  Vivir para una estatua que se podría animar si quisiera y hacernos dichosos… Llorar en un lecho demasiado amplio, en una noche infinita en que él… dormirá profundamente, inocente de todo…  Escribir muchas cartas, con mano trémula, y dispersarlas luego… Besar apasionadamente un retrato inasible…

ÉL: Vamos. Cálmese. Me da usted pena así…

Novo utiliza imágenes que evocan tanto la tradición faustiana como el contexto mexicano, creando una obra híbrida y original. Esta combinación de lo local y lo universal permite a Novo explorar las tensiones entre el progreso y la tradición, el deseo individual y las restricciones sociales.

La recepción crítica de El tercer Fausto fue diversa, pero su impacto en el teatro mexicano fue innegable. La obra destacó por su capacidad para dialogar con una tradición literaria global mientras planteaba preguntas pertinentes a la realidad mexicana. En comparación con otras versiones del mito, la interpretación de Novo ofrece una perspectiva única que combina humor, crítica social y una visión humanista. Hoy, El tercer Fausto merece una relectura tanto por su contenido como por su forma, pues la obra refleja el problema de la expresión del amor homosexual y plantea cuestiones que resuenan en el presente.

¿te gustó el texto que acabas de leer? Te invitamos a compartirlo en redes y si quieres invitarle una chela al autor, el costo es de 60 pesos y puedes invitarle las que quieras.

Referencias

Novo, Salvador. (1942). El tercer Fausto. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Villoro, Juan. (1998). Teatro y modernidad en México. Ciudad de México: Ediciones Era. Paz, Octavio. (1950). “Salvador Novo: el cronista de su tiempo”. En Laberinto de la soledad. Ciudad de México: Fondo de Cultura