0.- Ofrendas de mayo
Comienzan las cosechas. Las lluvias aguardan ocultas en las nubes que cruzan los cielos mientras lanzan algo de su llanto para apaciguar el calor de mayo. La cercanía de los periodos fértiles femeninos que se enlazan con la conciencia de la luz. Ritos del toro regidos por Venus y la María Madrina. Las madres de la luna de flores ciclan la energía hacia aquello que se engendra y pende de la luz. Nada de lo humano puede desvincularse de ello, a pesar de una objetividad aparente en el juicio que hacemos de todo cuanto se nos presenta. Pero las fiestas paganas siempre estarán cerca de una función ortodoxa, y a la vez de la ruptura de sus normas. Roger Callois, el célebre sociólogo francés, propone una teoría de la fiesta que cancela las seguridades de todo integrante de una comunidad. Y aunque toda teoría siempre deberá tener presente que, al observar con minucia las manifestaciones cambiantes toda presuposición irá más despacio que cualquier necesidad que mutar lo observado, su propuesta es interesante. Callois nos dice que las fiestas tienen siempre su lado pagano, porque son liberadoras de tensiones impuestas en los procesos sociales. Y sobre la fertilidad en ellas reflexiona algo que puede llegar a estremecer:
La fertilidad espontánea del suelo no está exenta de inconvenientes. La edad primera se presenta también como la de las creaciones exuberantes y desordenadas, la de los partos monstruosos y excesivos. Unas veces las dos representaciones antagónicas se mecían inextricablemente, y otras, cuando un esfuerzo de coherencia del espíritu las ha separado, se ve a la mitología distinguir y oponer, hacer que se sucedan un Caos y una Edad de Oro.
Así pues, las fiestas de mayo no solo celebran al sol, sino a la luna como su contraparte en el plenilunio que coloca a la tierra en el centro de ambas fuerzas. Justo es eso lo que los budistas exaltan en el día de Wesak: la ascensión de Buda como movimiento continuo y a la vez su ocaso. Mayo, pues, es un mes de posibilidades contradictorias. O también, quizá, de la dialéctica.

1.- El asesino de Teotihuacan
Es como si hubiera ocurrido en el escenario de una película hollywoodense, aunque claro, ha sido en el contexto de una cultura misteriosa, pero real: el Templo de la Luna en Teotihuacan, cuya traducción podría entenderse como el “lugar donde los hombres se hacen dioses”, fue abandonado por su pueblo antes del surgimiento de los mexicas. Se trata de uno de los centros sagrados que, ante su contemplación, se puede entender que nuestro conocimiento sobre otras tecnologías es muy limitado. Estudios hay, y muchos, que han alcanzado apenas a reafirmar sus dudas, como a describir algunas de sus constantes. Matos Moctezuma, por ejemplo, expresa que esta ciudad confirma incógnitas sobre el surgimiento de centros urbano-religiosos de los que no se comprende del todo su función. Claro está que hoy, mediante la instrumentalización de dichas zonas por la industria turística que las ha banalizado para ofertarlas como meros vestigios para la admiración tontorrona, la monumentalidad parecerá un asunto de zaga fílmica sin mucho sentido. Su nueva función es esa: turistas que bajan y suben, suben y bajan, con el pleno derecho de pertenecer a su propia cultura, la del Capital, que lo que necesita es el esparcimiento de tiempo libre como paliativo de aquellos ocupados en la mera reproducción de utilidades. Así, todo suceso cultural se disfraza de educativo, cuando es meramente reducido a un par de datos sin aplicación ni sentido. Es en ese terreno de distracción constante donde los acontecimientos son susceptibles de continuar un sacrificio de almas que, en lugar de acceder a la comprensión de las cosas que integran el mundo, su complejidad y destello, hacen que desciendan la pendiente de la estupidez y la autoreferencialidad. El narcisismo ahí se pone de moda, quizá porque toda función así de limitada puede enloquecer a quien la cree como misión impostergable. Y ahí está el guisado en su punto: el 20 de abril Julio Jasso, el asesino que pasará a la historia como quien completó un nuevo patrón criminal en México subió la pirámide, y con un revólver calibre .38 comenzó a disparar en contra de los visitantes gritando, en un mal imitado acento español, frases de odio y confusión desesperada. Delirio de grandeza y sandez, el mismo día de la conmemoración del nacimiento de Hiltler, de quien era admirador.

2.- De siniestros reyes tontorrones: Diaz Ayuso en México.- La palabra brutalidad tiene dos acepciones que se complementan muy bien. Por un lado, implica violencia y crueldad extrema, y a la vez es sinónimo de “idiotez”. Muchos han dicho que la contemporánea es una de las etapas en la que la segunda significación puede aplicarse a una generalidad que ha dejado de emplear el pensamiento crítico. Y eso es relativamente cierto: hipnotizados como estamos ante las imágenes envolventes y fraccionadas en las pantallas de cualquier dispositivo, parece que todo se trata de una gran obra de teatro ejecutada para complacernos. El espejo se ha fragmentado de tal manera que, en lugar de presentarse como una superficie que puede ser palpada, parece ser ahora una envolvente de polvo que une y desune sus añicos para hacernos creer que eso que vemos está diseñado con el fin de darnos placer estético. Y para eso se requiere de un ánimo que recule de toda posibilidad de independencia de aquello que no se encuentre bajo el influjo de semejante orden. Es ahí donde la primera acepción de brutalidad germina muy bien y se vuelve complemento de la otra, dándole cabida a los más peligrosos personajes vinculados a la Historia; aquellos que imaginan que son superiores y que no deben dar razones de sus actos. O que, partiendo de una absoluta diferenciación hecha de desprecio y alejamiento, pueden determinar de manera simplista una marcada estratificación social, y sus sucesivas funciones soportadas —una vez más— en la imaginaria superioridad de unos sobre otros. Ahí la formación de derechas, vinculada a las operaciones fascistas o ultranacionalistas. Y acá en México tenemos a muchos de ellos, aunque para nuestra fortuna muy mal educados, debido a que el dominio colonial fue tan radical, que aquellos que gozaban de la administración del poder, no necesitaron de afinar argumentos que han sido construidos por las monarquías históricas en otros continentes. Esa es una de las razones por la que siempre han buscado su injerencia y dictamen en nuestros países de América. Y recientemente, el 4 de mayo, la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acudió a México con la misma caradurez y estulticia conservadora que las de muchos derechistas de acá, pero con ese tono europeo de petulancia sobrada, para rendir un homenaje a ¡Hernán Cortés! Eso, que en otro tiempo podría haberles parecido a ellos mismos una torpeza, ahora les hace medir —torpemente aún— el nivel del agua de la propia derecha nacional. Y de una izquierda más bien moderada, que Díaz Ayuso acusa de “ultraizquierdista”, no por que lo crea en verdad —si así fuera, no podría sino ser clasificada como francamente imbécil—, sino porque se trata de una provocación para comenzar a configurar una narrativa de intervencionismo que la derecha internacional desea se produzca en nuestro país y en otros del continente. Fueron las mismas autoridades de la Iglesia católica quienes cancelaron el evento en la Catedral, que fue trasladado al teatro donde Nacho Cano —exintegrante del grupo Mecano (¡) y uno de los convocantes junto con el Partido Acción Nacional, presenta la obra de teatro Malinche. Ayayay. No sé si se pueda caer más bajo… No es posible tomar sus declaraciones sino como producto de una profunda ignorancia y retroceso cognitivo —y su consecuente incapacidad para analizar textos que han documentado el problema colonial—, surgido de una mentalidad francamente medieval.

3.- El mayo de los trabajadores no-humanos.- ¿Se trabaja solamente para lo funcional? Hay un filósofo que plantea algunas ideas interesantes vinculadas a lo que él llama lo no-humano. En su libro Humanidad. Solidaridad con los no-humanos, que empieza con la frase: “Un espectro acecha el espíritu del comunismo: es el espectro de lo no-humano”, bosqueja un concepto que denomina “lo real-simbiótico” que define como un “todo implosivo” donde las entidades se relacionan según un modo que no es total, ni regular. El autor se llama Timothy Morton, quien pertenece a una tendencia llamada Ontología Orientada a Objetos, que se contrapone a la filosofía poskantiana en la que todo pensamiento se dirige exclusivamente a la posibilidad de lo humano. Morton, de este modo, actualiza la teoría marxista incorporando lecturas sobre lo común que ocurren más allá de lo humano. No se trata solamente de una crítica a la identidad, lo cual implicaría una operación antropocéntrica, sino a todo cuanto nos hace reunirnos entre nosotrxs, pero desde la observación de métodos diferenciados que están presentes en las relaciones generadas por otras especies u organismos. Incluso por lo que él llama entidades no-humanas, que van desde los virus y las bacterias hasta los hiperobjetos que son conformaciones masivas cuyo “comportamiento” es simbiótico y obedece a formas que nos atraviesan, sin que incluso les registremos de manera consciente. Esta, que me parece una idea que, por supuesto, ya ha sido no solo pensada sino ejecutada por culturas originarias, implica un buen juego para el pensamiento de occidente. Imaginar los problemas vinculados a las relaciones, al trabajo mismo, y a la generación de plusvalía desde este entorno conceptual, puede sugerir nuevas maneras de pensar las luchas venideras conectadas al control artificial de los procesos y de nuestras propias subjetividades. Dice Morton:
[…] lo que la economía como disciplina excluye son los seres no-humanos —la forma en que organizan su goce en relación con los otros—. Si queremos organizar el goce comunista, vamos a tener que incluir a los seres no-humanos. La teoría económica capitalista es mucho peor al incluir a los no-humanos.

4.- Se tenía que decir y se dijo: invisibilidad del Consejo de Cultura de la CDMX.- Ese pollito que golpea la mesa representa esta doble dirección en la que actualmente nos encontramos. Y es que tal ser memético podría tener un poco el sentido del esquizoanálisis planteado por Deleuze y Guattari, que supone reivindicar el deseo huyendo de su interpretación desde la carencia, para señalar una práctica gozosa de las colectividades que requiere de liberar el goce de las estructuras cerradas y normalizadores. Pero, claro, toda voluptuosidad es contradictoria y necesita de potencia creativa. Su motivación, entonces, puede siempre burlarse de sí misma si quiere romper con sus propias estructuras edípicas de la contención. Luego pollito-golpea-mesa-¡pum!, y lo dice claro: se tenía que decir que el Consejo corre el peligro de ser abandonado a su suerte si se quiere dirigir hacia una organización que aparente consenso, pero que no delibera y lleva a cabo fórmulas para la toma de decisiones. Si se patriarcaliza para imponer procedimientos cerrados y operaciones para su coordinación como centro regulador. Porque eso corre el riesgo de pensar solamente desde el lugar común. Hay un concepto clásico que, me parece, puede ayudar a que eso no ocurra. La noción de “praxis”, que no define ni la práctica, ni la teoría, sino métodos consensuados y abiertos para que lo que se teoriza —es decir, se resume verbalmente sobre una serie de experiencias—, pueda ponerse de nuevo en acto. Y ahí, cada caso es distinto, porque propone, justamente, la adaptación no solo a una necesidad ya calculada, sino a las posibilidades del deseo en su aplicación. Luego, de ningún modo este Consejo debería restringirse a revisar los problemas de la propia Secretaría que lo engendró, sino ampliar su rango para acopiar un sentir general sobre la cultura producida en la Ciudad de México, más allá de las instancias concentradas alrededor del Estado. Porque ello le haría sacar la cabeza y decir —¡pum!— aquí estoy.
5.- Base de Resonancia.- Se necesita hablar.Y eso no porque el silencio no sea, en ciertas circunstancias más poderoso, sino debido a que los acontecimientos de la actualidad siguen alienando las voluntades subjetivas de la base productiva de la sociedad con una sumisión que muchas veces autoimpuesta. Se necesita, pues, compartir experiencias y reflexionarlas… Acá nunca he hablado de la Asamblea de Artes de la Ciudad de México, a la que pertenezco desde hace ya más de un año. Se trata de un espacio en el que se han llevado a cabo distintos encuentros en los que se realizan plenarias para recabar propuestas vinculadas al sector artístico y cultural. Trabajo, salud, derechos, accesibilidad, y un largo etcétera. Y, derivadas de algunas de ellas, ha surgido un grupo de reflexión para intentar difundir o, incluso, generar conocimiento que nos ayude a fundamentar mejores propuestas y a tener una voz más clara y sólida cuando se habla ahí de temas vinculados a la producción de subjetividad, y sus correlatos en el arte y la cultura. Se llama Base de Resonancia, y acá su primera convocatoria:


